TaleMeGoodnight

Cuento para dormir sobre caballos y ponis

Un poni pequeño que aprende a esperar, para una niña de 5 años a la que le encantan los caballos.

1

Valeria vivía cerca de un prado verde donde el viento olía a hierba fresca y a flores. Cada mañana, Valeria corría hasta la cerca de madera para saludar a los caballos. Había uno grande y marrón que se llamaba Trueno, y una yegua blanca muy dulce que se llamaba Nube.

Pero lo más emocionante de todo era que Nube iba a tener un bebé. ¡Un poni pequeñito!

Valeria daba saltitos de alegría.

"¿Cuándo va a nacer el poni?", preguntaba todos los días.

Y todos los días le decían lo mismo: "Todavía no, Valeria. Hay que esperar."

2

Esperar era muy difícil.

Valeria quería ver al poni ya, ya, ya. Quería acariciarlo, darle un nombre bonito y contarle cuentos.

Un día se sentó junto a la cerca con los brazos cruzados y suspiró muy fuerte.

Nube se acercó despacio, despacio, y apoyó su cabeza suave junto a Valeria.

"Nube, ¿por qué tarda tanto tu bebé?", preguntó Valeria.

Nube parpadeó con sus ojos grandes y tranquilos, como diciendo: "Las cosas bonitas necesitan su tiempo."

3

Mientras esperaba, Valeria descubrió cosas nuevas.

Aprendió a cepillar la crin de Nube con un cepillo suave, pasadita por pasadita, sin prisa. Aprendió a darle manzanas con la mano abierta y plana. Aprendió que Trueno movía las orejas cuando estaba contento.

Cada día, el prado le mostraba algo nuevo. Una mariposa amarilla. Un nido de pajaritos. El sonido del viento entre los árboles.

Valeria ya no preguntaba "¿cuándo, cuándo, cuándo?". Ahora decía: "Buenos días, Nube. Aquí estoy otra vez."

Y Nube relinchaba bajito, como dando las gracias.

4

Una mañana de sol dorado, cuando Valeria llegó al prado, vio algo maravilloso.

Junto a Nube, sobre la hierba fresca, había un poni pequeñito, de color canela, con una manchita blanca en la frente como una estrella.

El poni se levantó sobre sus patitas temblorosas. Se tambaleó un poquito. Y dio su primer paso.

Valeria se quedó muy quieta, muy callada, con las manos en el corazón.

"Hola, pequeño", susurró. "Te esperé mucho tiempo. Y valió la pena."

5

Valeria le puso un nombre al poni: Estrellita, por la manchita de su frente.

Estrellita también tuvo que aprender a esperar. Esperó para caminar sin caerse. Esperó para correr por el prado. Y Valeria lo acompañó cada día, sin prisa, porque ya sabía que las cosas bonitas crecen poquito a poco.

Una tarde, Estrellita corrió por primera vez hasta la cerca donde estaba Valeria, y apoyó su nariz suave en la mano de la niña.

Fue el momento más feliz de todo el verano.

6

Esa noche, Valeria se acostó en su camita calientita.

Por la ventana se veían las estrellas del cielo, y Valeria pensó que una de ellas se parecía a la manchita de Estrellita.

Cerró los ojos y imaginó el prado tranquilo bajo la luna. Nube y Trueno descansaban juntos. Estrellita dormía acurrucada en la hierba suave, soñando con mañana.

"Buenas noches, Estrellita", susurró Valeria con voz bajita. "Mañana nos vemos otra vez."

Y despacito, despacito, como un poni que aprende a caminar, Valeria se fue quedando dormida, con una sonrisa dulce y el corazón lleno de prado, de estrellas y de sueños suaves.

Buenas noches, Valeria.

Este cuento se escribió para Valeria. El siguiente puede ser para tu hijo.

Escribe su nombre, su edad y lo que le gusta. En unos segundos tendrás un cuento nuevo, distinto a este y a cualquier otro, con él como protagonista. Con lectura en voz alta y en 7 idiomas.

✨ Crear el cuento de esta noche

3 cuentos gratis, sin registro.