TaleMeGoodnight

Cuento para dormir sobre gatos

Un gato, una ventana y una noche muy tranquila. Cuento para dormir escrito para una niña de 4 años.

1

Emma tenía cuatro años y una gata blanca y suave que se llamaba Nube. Nube dormía cada noche a los pies de la cama de Emma, hecha una bolita redonda, como una nube pequeñita que había bajado del cielo.

Una tarde, cuando el sol empezaba a ponerse de color naranja, Emma y Nube miraban por la ventana del jardín. De pronto, escucharon un sonido muy chiquito.

Miau. Miau.

Era un maullido triste, muy triste.

2

Emma abrió la puerta del jardín despacito. Nube caminó delante de ella, con la colita levantada.

Debajo del arbusto de flores había un gatito gris. Era pequeño, tenía frío y temblaba como una hojita.

"Hola, gatito", dijo Emma con voz suave. "No tengas miedo."

El gatito la miró con ojos grandes y asustados. Emma no se acercó corriendo. Se sentó en el pasto, quietecita, y esperó con paciencia.

3

Nube se acercó al gatito muy despacio. Le dio un toquecito cariñoso con la nariz, como diciendo: "Tranquilo, aquí somos amigos."

Emma fue a la cocina y trajo un platito con leche tibia. Lo puso en el pasto, cerquita del arbusto.

"Es para ti", susurró Emma.

El gatito olió el aire. Dio un pasito. Luego otro. Y empezó a beber la leche, lame que lame, con su lengüita rosada.

Emma sonrió muy contenta. Nube ronroneó a su lado.

4

Cuando el gatito terminó de comer, ya no temblaba. Emma le acarició la cabecita con un dedo, suave, suavecito.

"¿Sabes qué?", le dijo Emma. "Te voy a hacer una camita calentita."

Buscó una caja y una manta blandita. Nube trajo su ratón de juguete favorito y lo dejó dentro de la caja para el gatito.

Emma abrió mucho los ojos. "¡Nube! ¡Le regalaste tu juguete!"

Nube parpadeó despacio, como hacen los gatos cuando están felices.

5

El gatito gris se metió en la caja y se acurrucó en la manta, abrazando el ratoncito de juguete. Cerró los ojos y empezó a ronronear bajito, como un motorcito de felicidad.

Mamá salió al jardín y vio la caja. "Qué bien lo cuidaron", dijo. "Mañana buscaremos si tiene familia. Y si no, puede quedarse con nosotros."

Emma dio un saltito de alegría, pero uno chiquito, para no despertar al gatito.

6

Esa noche, Emma se puso su pijama y se metió en la cama. Nube subió de un saltito y se hizo su bolita de siempre a sus pies, tibia y suave.

Por la ventana, Emma podía ver la caja en el jardín, iluminada por la luna. El gatito gris dormía tranquilo, calentito y con la pancita llena.

"Buenas noches, gatito", susurró Emma. "Buenas noches, Nube."

Nube ronroneó despacito. Ronrón, ronrón, ronrón.

Emma cerró los ojos. El ronroneo de Nube sonaba como una canción de cuna, suave y lenta. Y así, escuchando ese sonido tan dulce, Emma se quedó dormidita, soñando con gatitos felices bajo la luz de la luna.

Este cuento se escribió para Emma. El siguiente puede ser para tu hijo.

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